Claves de la competitividad de la Industria Española



<<Siemens analiza las claves de la competitividad de la industria española no energética, y profundiza de esta forma en algunas de las principales conclusiones de nuestro anterior informe “Temas Candentes de la Industria Española para 2012”. El estudio revela que cada sector industrial tiene sus propias características y factores clave de competitividad. Se pueden establecer no obstante una serie de pautas o elementos que son comunes a muchos sectores. Las principales conclusiones a este respecto son las siguientes: En un contexto de demanda interna débil, las posibilidades de conservar o incrementar nuestro tejido industrial pasan necesariamente por el mantenimiento de sectores clave y la internacionalización de la actividad.
La industria en general tiene un efecto multiplicador sobre el resto de la economía, generando en media de forma indirecta e inducida 1,61 € de PIB y 1,43 empleos por cada euro de PIB y empleo directo. No obstante, hay sectores que destacan por su contribución al PIB y el empleo y por su efecto tractor, incluyendo automoción, metal y alimentación y bebidas. Otros sectores como el químico y farmacéutico, el de electrónica y TIC o el de maquinaria pueden ser clave tanto por su contribución actual (en el caso de la industria química y farmacéutica) como sobre todo por su potencial de crecimiento a futuro, teniendo en cuenta su menor grado de desarrollo en España en comparación con la media de los países de la UE15.

En cuanto a la internacionalización, se observan diferencias significativas entre sectores en cuanto a capacidad exportadora, que en muchos casos están relacionadas con la importancia de los costes logísticos sobre el valor añadido del producto, y con la consecuente necesidad de contar con presencia local para atender la demanda de algunos mercados internacionales de forma competitiva.

Gran parte de nuestras empresas industriales carecen de la masa crítica necesaria para crecer e internacionalizarse. Uno de los principales lastres para el crecimiento e internacionalización de la empresa industrial española es su reducido tamaño medio. Con la única excepción de material de transporte (que incluye, además de construcción naval y aeronáutica, material ferroviario, que es precisamente uno de los sectores en que España es más competitiva), la empresa industrial española es en media más pequeña que la europea, lo que dificulta el aprovechamiento de economías de escala, el acceso al crédito, la inversión en I+D y la entrada en mercados internacionales, y merma la capacidad negociadora frente a proveedores y clientes.

La industria española requiere por tanto de un proceso de consolidación. Algunas industrias han encontrado fórmulas alternativas para aprovechar sinergias, como la concentración de la actividad del sector en una misma zona geográfica, generando ecosistemas industriales que son característicos por ejemplo de la fabricación de máquina herramienta. Los programas de apoyo a pymes pueden ser otra vía, siempre que no se conviertan en un medio de protección de negocios ineficientes, que no serían viables en ausencia de la ayuda.

Nuestra industria ha realizado avances significativos en flexibilidad y coste de la mano de obra, si bien el coste salarial no constituye por sí solo una fuente de ventaja competitiva sostenible. Los costes salariales por empleado son en media significativamente menores en España que en los países de la UE15. La reciente reforma laboral ha contribuido a incrementar la flexibilidad y reducir los costes laborales, facilitando la introducción de medidas como la vinculación de los incrementos salariales a los resultados de la empresa, la doble escala salarial, la creación de bolsas de horas flexibles, o la recuperación de una parte de las reducciones de jornada laboral que se habían producido en algunos sectores.

No obstante, los costes salariales siguen siendo altos en comparación con los países de Asia y el Este de Europa,especialmente en sectores con una antigüedad media de la plantilla elevada. Por tanto, y pese a su elevado peso sobre los costes totales de la industria, los costes laborales son un factor de competitividad más, pero no constituyen un elemento diferencial sobre el que pueda asentarse la ventaja competitiva de España como sede industrial frente a otros países.

La industria española adolece de un déficit de productividad e I+D que lastra su competitividad. La recuperación de este déficit supondría un impulso de más de 2 puntos porcentuales en su contribución directa al PIB Con la excepción nuevamente de material de transporte (que incluye construcción naval, aeronáutica y material ferroviario), la productividad media (en términos de VAB por empleado) y la inversión en I+D (en términos relativos frente al valor de la producción) de la industria española se sitúa por debajo de la media de los países de la UE15.

De acuerdo con nuestras estimaciones, basadas en una comparación de la situación en España frente al resto de países de la UE15, la recuperación del déficit de productividad e inversión en I+D de nuestra industria frente a la media europea podría redundar en aumentos de su contribución directa al PIB de 1,13 pp y 1,17 pp, respectivamente.

Entre los factores que afectan a la productividad y la inversión en I+D se encuentran, además de la falta de escala, la inadecuada cualificación del personal, fruto de la falta de sintonía entre el sistema educativo actual (en particular por lo que respecta a la formación profesional) y las necesidades de la industria, la dificultad para el acceso al crédito, o la insuficiente cooperación entre empresa y universidad en el campo de la innovación.

Las dificultades para el acceso al crédito comprometen la competitividad y viabilidad de nuestra industria en el medio y largo plazo.

La industria española cuenta en muchos casos con instalaciones productivas modernas y tecnológicamente más avanzadas que las de otros países. Esta situación puede cambiar en el medio y largo plazo, debido a las restricciones para el acceso al crédito y al elevado coste de la financiación en España frente a otros países de nuestro entorno, que dificultan y encarecen las inversiones en ampliación y mejora de la capacidad productiva. Esto afecta principalmente a las pequeñas y medianas empresas de capital español, si bien las filiales de grandes multinacionales también pueden verse impactadas de forma indirecta a través de sus proveedores y distribuidores locales.

La obsolescencia tecnológica es un claro riesgo para la competitividad y viabilidad de nuestra industria, dado
que además de impactar sobre la productividad, supone un aumento de los costes de mantenimiento y una
pérdida de calidad en los productos terminados. De acuerdo con datos del Minetur, la intensidad inversora de la industria española se ha reducido entre 2000 y 2011 entre un 35% y un 70% en la mayor parte de los sectores.

Se requiere un esfuerzo adicional por parte de la Administración a la hora de reducir la carga administrativa y apoyar el proceso de internacionalización de las pymes.

Las cargas administrativas en la UE en general, y en España en particular, son elevadas. Uno de los principales obstáculos a este respecto son los requisitos medioambientales y otros impuestos a los productores locales dentro de la UE, que no afectan o afectan en menor medida a los productos procedentes de terceros países que se importan o compiten con nuestra industria en los mercados internacionales. Con independencia de que en muchos casos pueden estar justificados, estos requisitos se traducen en la práctica en mayores costes y en una pérdida de competitividad para nuestra industria.

La agilización de los trámites de importación de materias primas y exportación de productos terminados, y un apoyo todavía mayor en la apertura de nuevos mercados extranjeros para nuestra industria, por ejemplo mediante la potenciación del papel comercial de las embajadas españolas, son otros elementos donde la Administración puede realizar mayores esfuerzos.

Otros elementos para la competitividad de nuestra industria

Otros elementos, adicionales a los anteriores, que pueden contribuir de forma significativa a la competitividad, mantenimiento y desarrollo de nuestra industria son:
Garantizar el acceso competitivo a las materias primas que se producen a nivel local, y no son por tanto
commodities” que se adquieren en los mercados internacionales. Los costes energéticos, que son un elemento de coste muy relevante para algunas industrias como el metal, son un ejemplo al respecto.

La implantación creciente de procesos de mejora continua (“Lean Manufacturing”) en las pequeñas y medianas empresas nacionales, con el objeto de incrementar la productividad y la calidad, reducir el consumo energético y lograr la excelencia operativa y de mantenimiento.

Un mayor desarrollo de los programas de enseñanza dual, que combinan el aprendizaje en las escuelas con
prácticas en empresas, con el objeto de adecuar la formación profesional a las necesidades de la industria.
En materia logística, desarrollar el transporte de mercancías por ferrocarril, y homogeneizar la normativa española en materia de transporte por carretera con respecto a la de otros países europeos, permitiendo la utilización de vehículos de las mismas dimensiones.>>
Resumen :
Informe de Competitividad de la Industria Española
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